martes, 19 de enero de 2010

Al fin sucede

Yo formamos parte de la mística del Barrio. Es todo tan extraño. Apenas llegados a la zona el Arroyo Maldonado nos saludó con toda su furia. Un verdadero río tormentoso circulaba desde las alturas del maldonado hacia la Avenida Gaona, como nunca ví en toda mi vida. La escena parecía irreal. Sin embargo, me encontraba camino a mi casa soportando la furia del agua dentro de un taxi. El coche se balanceaba al ritmo de las olas que arremetían desde la Avenida Juan B. Justo, pero el conductor no dudó ni un segundo en seguir el viaje. Más allá de mi ofrecimiento de dejarme en la primera "isla" que encontráramos, él chofer decidió continuar con la travesía. Llegamos a la puerta de casa, y el espectáculo no era menos impresionante que en Gaona. La tapa del medio de la intersección de las calles arrojaba un chorro de agua a una altura de un metro. Parecía una verdadera fuente en todo su esplendor.
No obstante, pagué el viaje y me sumergí en la corriente hasta alcanzar la puerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario